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Este blog se abre como un intento para debatir temas que preocupan a la sociedad y otros que no tanto pero que no tienen cómo hacerse ver o escuchar


martes, 12 de octubre de 2010

La mató porque era suya

HALLAN EL CUERPO DE FERNANDA LEMOS Y DETIENEN AL MARIDO

Por Horacio Cecchi

Ni crimen pasional, ni discusiones matrimoniales, ni celos, ni un intento de divorcio. Lisa y llanamente un asesinato por el poder que da el creerse dueño. Ayer, después de varios días de búsqueda, el cuerpo de Fernanda Lemos fue hallado con una bolsa de nylon en la cabeza, en un descampado de San Vicente, después de una búsqueda policial de diez días y tras haber sido denunciada como desaparecida el 28 de septiembre pasado. Su marido, Gerardo Demchuk, fue detenido de inmediato, sospechado por el crimen. Quien realizó la denuncia, la madrugada del 28, fue el propio Demchuk, desde su celular. La lectura de las celdas de telefonía móvil puede constituir una prueba en la acusación: el marido habría llamado desde el mismo lugar donde apareció el cuerpo. Entre el 28 y el 30 de septiembre, Demchuk había ofrecido, acongojado, entrevistas a radios, televisión y medios, para reconocer que Fernanda “se fue” luego de “una discusión matrimonial”, que “ya lo hizo otra vez”, y que no se explicaba por qué no había llamado esta vez. De algún modo, el verosímil habitual lo acompañó como para sostener la historia. Página/12 publicó el informe de la ONG La Casa del Encuentro, que dice que en la primera mitad de este año se produjeron 126 femicidios, 36 más que en el mismo período de 2009.
La pareja vivía en Luis Guillón. Ella tenía 28 años y dos hijas de 6 y 8 años, y desde hacía una década vivían juntos. Las primeras crónicas de la desaparición de Fernanda Lemos ponían el acento en un absurdo: una boleta de gas. El propio Demchuk decía por entonces que habían sostenido una discusión matrimonial, reconocía incluso que ella lo había rasguñado en el rostro, que luego él se fue a dormir y cuando se despertó ella se había ido, como ya lo había hecho una vez anterior. También se mostraba extrañado porque en aquella ocasión anterior había llamado por teléfono, preguntaba por sus hijas y había vuelto.
Una historia es verosímil si quien la cuenta tiene un entorno que le crea. En ese aspecto, la información que daba la seccional de Luis Guillón como respuesta a las consultas periodísticas era un manual de situaciones absurdas pero verosímiles: el argumento, repetido por los medios, era que la mujer “ya se había fugado de la casa el año pasado. Se hizo la denuncia por desaparición, pero la mujer fue encontrada en Brasil luego de que ella manifestara que se había quedado sin dinero”. Si lo dice la policía. La causa por la desaparición de Fernanda recayó en la fiscalía de Lomas de Zamora a cargo de Juan José Vaello.
Hizo falta que alguien desconfiara del verosímil para que pudiera escuchar en el relato de Demchuk algunas imprecisiones y contradicciones. El marido, según revelaron ayer los investigadores, hizo un llamado a los familiares de Fernanda alrededor de la 1.30, diciendo que se había ido. Los investigadores sostienen que el llamado se realizó desde la misma casa, minutos después de haberse cometido el asesinato, aparentemente asfixiándola con una bolsa de nylon. Después, según los investigadores realizó una nueva llamada, ahora a la policía, alrededor de las 2.30 desde su celular. Una versión señala que las celdas de telefonía móvil indicarían que el llamado se realizó desde el descampado donde ayer fue hallado el cuerpo.
Este diario publicó en julio de este año el relevamiento realizado por la ONG La Casa del Encuentro, que indicaba que la cantidad de femicidios del primer semestre de este año se había incrementado en un 40 por ciento respecto del mismo período del año anterior.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-154794-2010-10-12.html

2 comentarios:

  1. Horacio
    Es importantísimo darle el nombre a las cosas, femicidio no es solamente el femenino de homicidio sino que muestra la situación de indefensión de las mujeres frente a la violencia. Una violencia que se naturaliza, se enseña y se aprende, de la que no se hacen cargo el personal de la policía que recibe denuncias, ni tampoco profesionales de los servicios de atención, sean varones o mujeres. Tu aporte es muy valioso para que se comience a pensar en esas muertes que permitimos como sociedad desde el silencio y la apatía.

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  2. Es muy interesante lo que planteás sobre la verosimilitud de los relatos en función del entorno que crea o no la historia contada. Se me hicieron presentes varias preguntas. Los policías creen los relatos de este hombre porque comparten ciertos lugares comunes de propiedad de las mujeres?. Como policías no debería prevalecer la actitud del investigador y abrir preguntas? Será que el discurso del hobre propietario puede más que el policial? O será que son muy parecidos?.

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